Cuando una persona enfrenta un tratamiento oncológico como la quimioterapia, la caída del cabello es uno de los efectos secundarios más visibles y dolorosos.
En este contexto, los pañuelos, turbantes y gorros se vuelven herramientas esenciales para la autoestima y la identidad. Según testimonios recientes, muchas mujeres recurren a estos accesorios no solo por comodidad, sino como una forma de recuperar el control sobre su imagen.
Existen marcas especializadas que ofrecen productos suaves, transpirables y con diseños alegres, pensados para pieles sensibles. Además, algunas asociaciones de pacientes donan estos artículos, lo que ayuda a aliviar la carga económica. El impacto emocional de sentirse “vestida” y acompañada en este proceso es incalculable. ¿Alguien más ha usado estos accesorios? ¿Qué marcas o tiendas recomiendan?


